Manual para comprar con cabeza

Elísabet Benavent

Elísabet Benavent

Manual para comprar con cabeza

Últimamente he leído mucho sobre moda sostenible y sobre armario cápsula, conceptos que animan a reciclar, recomponer, customizar y sacar el máximo partido a las prendas que ya tenemos y a no echarse en brazos del consumismo brutal al que se nos empuja desde la publicidad. Es muy interesante, te hace consciente del malgasto que hacemos a diario con compras caprichosas y poco meditadas y abre todo un abanico de posibilidades para las prendas de segunda mano.

Sin embargo, aunque cada vez intento ser más consciente de la necesidad de controlar el “stock” que vive dentro de mi armario, soy de esas personas que defienden (con cabeza) la moda low cost, porque total… es moda, será pasajero y cuando esa prenda ya no se lleve, habrás amortizado su precio con total seguridad. Sin embargo, cuidado con esto, porque nos puede llevar al consumo por capricho, al consumo compulsivo y al derroche, por no hablar del peligro que corremos de convertirnos en seres uniformados por las grandes empresas de moda. Y no queremos perder nuestra personalidad y la oportunidad de expresarnos a través de las prendas que vestimos.

Decía un compañero de Mordor que “uno debe vestir como quiera que se le trate”, pero ese mito ha muerto para mí. Vístete como te sientas más tú, más cómodo, más capaz (respetando siempre unos mínimos, no podemos ir a trabajar en pijama ni a una boda – habitualmente – en bermudas).

Este invierno se avecina un aluvión de faldas de leopardo, estampado “pañuelo” o Converse de color blanco y no tiene nada de malo; cada cual, que se ponga lo que más le guste. Yo misma me muero por estrenar mi vestido camisero de animal print. Pero, ya que tantas tendencias llegan fuerte (pana, pantalones de campana, los zapatos blancos, las riñoneras, los pendientes enormes…), preparémonos para incorporar lo que queramos… con cabeza.

Así que, ahí van un par de consejos de cosecha propia para comprar bien, porque CADA PRENDA DE TU ARMARIO TIENE QUE CUMPLIR SU MISIÓN:

Medita la compra. No lo compres en cuanto lo veas.

No la compres si:

Cómprala si:

Intenta que la jornada de compras sea lo más razonable posible.

Trucos para sentirte más comoda durante el proceso.

Hay personas a las que les da una pereza brutal la experiencia de ir de tiendas, pero hay trucos para todos:

Si aún así la tarde de compras ha sido un fracaso absoluto (a veces pasa) no compres por comprar, por no sentir que has perdido la tarde. Has visto, considerado y nada te ha encajado. No te agazapes en pensamientos del tipo: “si es que todo me queda fatal” porque son mierda para ti y lo malo de la mierda es que además de oler fatal, dentro se está calentita.

Si aún así te sientes algo decepcionada, hay dos cosas que puedes comprar y que, en el 99’999% de los casos te harán sentir bien: un libro y un pintalabios bonito.

Y, sobre todo, cuando mires escaparates, cuando veas a los maniquís, cuando acudas a las app de compra para consultar alguna prenda, no te compares y recuerda que hemos nacido para ser felices, no perfectas.

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