Infierno, ¿qué me tienes preparado?

Elísabet Benavent

Elísabet Benavent

Infierno, ¿qué me tienes preparado?

A veces me digo a mí misma que con lo malo que es Ulises cuando quiere, tengo el cielo ganado, pero… seamos sinceras, no es verdad. Reírme como una bruja de mis amigas cuando se caen al suelo (lo siento, no lo puedo remediar), sacar fuego por la boca cuando me cabreo, tener un poquito de todos los pecados capitales en mi interior, bien repartiditos… me está haciendo ganar papeletas para todo lo contrario. Sospecho que lo que tengo ganado es un billete de ida (sin vuelta) al reino del príncipe de las tinieblas. Y dado que pasaré allí la eternidad, torturada por haber sido mala (me creí eso de que las chicas buenas van al cielo y las malas a todas partes, maldita sea), creo que lo mínimo que puedo hacer es prepararme para lo que vendrá. Sé que la otra opción es arrepentirme de todo y dedicar mi vida al bien, pero no me veo capacitada para no pecar de lujuria viendo a Milo Ventimiglia, de gula mientras lloriqueo que quiero un donut, de pereza cada domingo por la mañana cuando me niego a levantarme de la cama y Mr Coqueto tiene que sacarme a la fuerza, de envidia por Kendal Jenner que está buenísima y pasa las vacaciones en el yate de Harry Styles sentada en su regazo, de avaricia por la manta en el sofá, de ira cuando Ulises saca todas mis medias del cajón, las rompe y luego se acuesta sobre las que aún están “ilesas” y de soberbia cuando me agarro un soberbio melocotón un viernes por la noche…

Y por cierto, siempre he pensado que el infierno tiene una versión de sí mismo para cada uno de nosotros…

MÚSICA

Lo tengo clarísimo. En cuanto baje al infierno, el sitio tendrá la mismita pinta que una discoteca que hay cerca de Serrano y en la que pasé una de las noches más inquietantes de mi vida. Ya os lo he contado.

Estará sonando una lista de Spotify diabólica en la que reinarán los temazos de Maná, Macaco, Luis Miguel, Christian Castro y Raúl. Que conste que respeto al 100% que os gusten sus canciones, pero trabajé en una tienda en la que me pusieron muchas de ellas en bucle día tras día. EN BUCLE. SIN PARAR. Es posible que Belcebú complete la lista con los peores covers del mundo y la grabación del directo de alguno de los conciertos a los que he ido en mi vida, en los que no sabía si el cantante estaba en su sano juicio o si estaba haciendo playback y en realidad cantaba un manojo de ratas a las que les estaban pisando el rabo.

rata-cantandoHola, soy Maluma y os voy a cantar un poco a capela.

 

COMPAÑEROS DE ETERNIDAD

Satanás no quedará satisfecho con el castigo acústico, lo sé. Así que rebuscará entre mis archienemigos para que me hagan compañía por siempre jamás. Estarán algunos de mis profesores de la universidad, eso seguro. Es posible que alguno me obligue a repetir Realización Audiovisual de quinto (ahí lo dejo). También estará aquella dependienta de una conocida franquicia a la que no pienso hacer publicidad, que me dijo cuando tenía diecisiete años que no tenían nada de mi talla (era mentira, so furcia. Por aquel entonces aún cabía en vuestra ropa. Ahora ya es otro cantar). No se me puede olvidar la nieta de nuestra vecina de arriba, que gritaba a todas horas que quería ver “El príncipe de Egipto” durante mis exámenes finales de todos los cursos de E.S.O. No sé cómo mi hermana y yo no le hicimos tragar el puto vhs.

Ah! No se me podía olvidar… para que la tortura sea más intensa, los esbirros de Satán me pondrán un grillete en el tobillo y me atarán por siempre jamás a ese chico que me encantó allá por los albores de la humanidad y que se pasó de listo pero ahora se ha quedado calvo porque le encantaba su pelo pero aún existe un poco de justicia en el cosmos.

MENÚ

Lucifer no va a dejar cabos sueltos para mi estancia, así que a mi llegada habrá organizado también los menús para el resto de la eternidad. Me recibirá con la tarta de piña de mi madre, lo sé. Esa con el bizcocho mojado y las rodajas de piña caramelizadas que se empeña en creer que nos gusta.

De primero me servirán una tapita de lamprea cocinada en su propia sangre. Y no me pondrán ni cervecita ni na. Esa es otra… en el infierno no servirán copazos. Si los sirvieran otro gallo iba a cantarme…

lamprea-fotoEsto, queridos míos, es la boquita de una lamprea. Ñam, ñam.

 

Como plato principal podré escoger entre acelgas hervidas, judías verdes hervidas o navajas con un montón de arena. Es posible que el día de mi cumpleaños me sirvan chistorra, morcilla y choricillos.

De postre una infusión de anís, que también me gusta cantidad…

Y así por el resto de los tiempos.

ACTIVIDADES

Me despertará todos los días un grito de mi madre diciendo que son las ocho de la mañana, pero a las seis. Eso lo hacen todas las madres del mundo, ¿verdad? Les pides que te despierten a las nueve y a las siete llegan los cuatro jinetes del apocalipsis por el pasillo capitaneados por mi madre a lomos de un corcel blanco, gritando que son las ocho. El desfase horario maternal es una cosa que me tiene fascinada.

Después me meterán en un gimnasio lleno de gente que, por supuesto, sudará un montón y olerá a armario cerrado. Y tendré que pasar un par de horas en spinning con luces parpadeantes y un monitor que no deje de gritar y jalear, ¿por qué no? Y que suene música de Rebeca. ¡Fiesta!

El resto de las horas del día las pasaré cortándole las uñas de los pies a desconocidos, estudiando latín, probándome vaqueros en Zara, cargando cajas de muebles de Ikea en mi coche y planchando un montón de blusas de esas que se arrugan si les parpadeas muy cerca.

pies-asquerososIba a pediros perdón por esta foto, pero como voy a ir al infierno… por cierto… ¿alguien puede explicarme por qué hay unas uñas en llamas?

¿Sabes qué? Que me lo he pensado mejor. Voy a dedicar mi vida al bien. Voy a dejar de babear delante de los vídeos de One Direction. No voy a volver a reírme cuando alguien se caiga delante de mí. Jamás volveré a comerme algo que está muy rico pero no me hace ningún bien y… espera, espera… ¿me he vuelto loca? Al fin y al cabo no está demostrada la existencia del infierno y… paso de convertir mi vida en uno.

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