Dubai sin derretirse

Elísabet Benavent

Elísabet Benavent

Dubai sin derretirse

Cabecera-dubai

 

Nunca me cansaré de decirlo: viajar es lo más grande de la vida. Y no me refiero solamente a coger un coche, un tren, un avión, una camicaravana… no. Ya sabéis que soy fiel defensora de viajar desde el sofá de casa. Un libro puede ser un billete de ida y vuelta a países y sensaciones nuevas y por el camino también haremos amigos.

Creo que me repito cuando digo que Mister Coqueto y yo nos prometimos hace muchos años viajar siempre que pudiéramos y nuestro propósito durante todo el año es ir ahorrando y juntando días para escaparnos lejos. Algún día dejará de ser tan fácil, así que seguimos aprovechando para decir adiós en vacaciones.

Este año escogimos lo que yo llamo un viaje por fases. Dos paradas en una misma escapada, completamente diferentes entre sí. Y la primera parada fue Dubai.

Hace tres años, de camino a uno de los sitios más alucinantes en los que he estado, que es Isla Mauricio (del que os hablaré un día de estos en el blog), hicimos escala en Dubai. Fueron solo unas horas. No nos dio tiempo ni de salir del aeropuerto, pero nos entró el gusanillo. Y este año decidimos que, ya que teníamos que volver a parar allí, nos quedaríamos tres días. Como ya sabéis, no me gusta hacer crónicas de viaje porque creo que os vais a dormir encima del teclado y no quiero ser responsable de que os despertéis con la tecla de la efe tatuada en la frente. Así que, siguiendo mi costumbre, aquí van mis consejos por si alguna vez os animáis a visitar Dubai.

Hotel.

Nosotros estuvimos en el hotel Marriot Marquis Dubai porque Belén, la persona de la agencia que nos ha ayudado a organizar los viajes estos últimos dos años, nos consiguió un precio súper competitivo. Es el hotel más alto del mundo y consta de dos torres de setenta y dos plantas cada una. Nosotros estábamos en el piso 34 de la B. Las vistas diurnas se ven empañadas por el ambiente de la ciudad. Todo está teñido por una luz algo gris, mezcla de la condensación del calor y arena. Pero es un hotel muy recomendable. Todo el personal muy amable, tiene parada de taxi en la puerta y está bastante cerca de la parada de metro Business Bay, si no recuerdo mal. La habitación es una pasada y tiene una bañera preciosa en la que caben dos. Ahí lo dejo.

Cosas que no te puedes perder.

  • Dubai Mall:

Es el centro comercial más grande del mundo, con algo más de 1.200 tiendas. Y qué tiendas. Dior, Chanel, Charlotte Olympia… ahí dentro hay más diseñadores que en el especial Vogue Colecciones de septiembre. Y diréis… ¿ir de visita a un centro comercial con tiendas poco asequibles? Bueno. En una ciudad donde la sensación térmica es de más de cincuenta grados… no es mala opción. Además, aunque es una atracción en sí misma (es como ir a un museo de la moda), tiene puntos de interés, como una fuente en cascada IM-PRE-SIO-NAN-TE.

Una fuentecica así menudita.
Una fuentecica así menudita.

También tienen un acuario (con tiburones incluidos) en el centro mismo. Para entrar en el acuario hay que pagar, pero por fuera se puede ver perfectamente. Es acojonante, la verdad.
Tiene también un espacio lleno de todo tipo de restaurantes, tanto de comida rápida como cositas un poco más cucas.

No va de coña... esto estaba en medio del centro comercial.
No va de coña… esto estaba en medio del centro comercial.

 

  • Burj Khalifa

El edificio más alto del mundo. Tú llegas a la planta 124 y el culo se te pone como un nudo marinero. Nosotros subimos de noche y la vista es espectacular. Lo único: tienes que tener las entradas ya compradas. Se pueden pillar aquí  y puedes elegir si quieres hacerlo por la mañana, por la tarde o por la noche. Dicen que por la tarde, si tienes suerte y te adjudican de los últimos turnos (no puedes elegir la hora) el atardecer desde allí es increíble.

Vistas desde el piso 124 del Burj Khalifa
Vistas desde el piso 124 del Burj Khalifa

 

  • Fuente de Dubai

A los que habéis leído Persiguiendo a Silvia esto os sonará, porque esta fuente es como la del hotel Bellagio en Las Vegas, pero a lo bruto. Es enorme. Personalmente, me gustó más la americana. No sé si porque la música que la acompaña es más moñas o qué, pero me impresionó más. Cosas buenas de esta fuente: puedes recorrerla en barquita y ver el espectáculo desde el agua. Nosotros lo vimos a las nueve en punto, desde la barandilla que hay pegada al Dubai Mall.

https://youtu.be/f8YjcBkifJ8

 

  • Tour por el desierto

Es la típica concesión que hago por Mr. Coqueto que pensé que no me iba a apasionar. Es una de esas excursiones concertadas (tipo borreguero) que me dan un pelín de perecilla, pero la experiencia fue muy grata y no me cansaré de recomendarla. Un coche te recoge en el hotel sobre las 16.00 h y te lleva, junto a otras parejas, a un punto indeterminado a las afueras, donde te hacen parar en una suerte de supermercado de los horrores (donde intentan venderte hasta el aire que respiras) mientras ellos deshinchan un poco las ruedas. Y a partir de ahí… a la aventura. Se internan con los 4×4 en el desierto y recorres las dunas a toda pastilla. Mi cara de velocidad no tenía precio. Yo creía que estaba en el Grand Prix. ¡Qué barbaridad! Como dato deciros que, en cada asiento, hay bolsas para vomitar. Mi recomendación: id con el estómago vacío.
Se hace una parada en lo alto de unas dunas para poder pasear un poco sobre la arena (cuidado, quema muchísimo) y hacer fotos. Después te llevan a un “campamento” a cenar, pero antes puedes ver la puesta de sol. Puntos a favor: es una experiencia inigualable la de ver el atardecer en el desierto, y el rally por las dunas me pareció divertidísimo. Puntos en contra: el “campamento” de la cena es una especie de circo de los horrores. Tienen cuatro camellos con cara de resignación a los que puedes subirte para dar una vuelta y hacerte fotos, pero dan mucha pena.
Consejo: llevadla ya contratada desde vuestro país. Se pueden hacer las reservas a través de esta página.

Aquí estoy yo, fingiendo que corre brisilla...
Aquí estoy yo, fingiendo que corre brisilla…

 

  • Zona vieja (Zoco de las especias y Zoco del oro)

Preparaos, porque el calor que hace es solo comparable a la temperatura que debe hacer en el Monte del destino, donde Frodo debe destruir el anillo de poder. Nosotros fuimos como a las seis de la tarde y pensábamos que nos moríamos. Es pintoresco, pero tampoco imaginéis una maravilla. Como todas estas cosas, se ha convertido en una atracción turística. Tú caminas por allí mientras te ofrecen oro en todos sus formatos. Y alucinas con las cosas que venden. Coronas que ni la boda de Farruquito, collares de diamantes y piedras que parecen un abrigo… Pero armaos de paciencia porque el calor es agotador.

  • La experiencia de viajar en metro

El metro de Dubai lo mola todo. Todo. Las paradas de metro parecen el Palacio de las Artes y las Ciencias de Valencia, pero sin desmoronarse. Tienen aire acondicionado y todo es muy intuitivo y fácil para el visitante. Además, hay paradas de metro conectando los puntos principales del Downtown, que es donde se encuentran el Burj Khalifa, Dubai Mall y las zonas comerciales.

Consejillos.

  • La temperatura diurna, al menos en el mes de julio, ronda los 45 grados centígrados, pero la sensación térmica es de más de cincuenta. El aire es fuego puro, por lo que agencias, hoteles (y aquí la menda) recomiendan que a partir de las 11 de la mañana os busquéis el refugio de lugares con aire acondicionado. Los hoteles suelen tener piscina. Es un buen sitio donde guarecerse y planificar el resto del día.
  • Ropa: algodón y tejidos ligeros porque todo parece que pesa encima de la piel. Sombreros o gorras: el sol cae a plomo y reseca el cerebelo. Os apetecerá salir medio desnudas del hotel pero… recordad: es un país árabe. Tampoco es cuestión de ir como una mamachicho.

    Así de fresquitas
    Así de fresquitas
  • Cambiad un poco de dinero a dírham, la moneda de allí. Aceptan dólares, pero en el redondeo siempre salimos perdiendo.
  • Ir a ver la playa de Dubai a las 10.00 de la mañana NO ES BUENA IDEA.
  • Visitar los Emiratos Árabes durante el ramadán es una experiencia curiosa, pero si lo hacéis, tened en cuenta que por respeto no se puede beber ni comer en público desde la salida del sol hasta su puesta. En los hoteles la norma se relaja, pero en centros comerciales o en la zona vieja, ni siquiera existe la posibilidad de comprar una botella de agua o un sándwich. Bueno, en los pasillos que van hacia los baños en centros comerciales como el Dubai Mall, hay máquinas expendedoras, pero por respeto es mejor que nadie nos vea beber en público. Esto, con las temperaturas que se alcanzan en la calle, puede resultar bastante duro. Vas con la boca como un bocadillo de polvorones. Yo tenía alucinaciones con una Coca Cola Zero fresquita que me abrazaba. Luego resultó ser mi marido, muy preocupado por mí. Dicho esto: poneos gochos en el buffet de la mañana.
  • Venden Fanta Citrus, que es una de las cosas que más me gusta en este mundo. Ya sé que probablemente os da igual, pero tenía que dejarlo por escrito.

En resumen, Dubai me pareció una ciudad vibrante y muy viva, una mezcla entre Bangkok y Las Vegas, extraña y desmedida a veces, pero de las que dejan muy buen recuerdo.

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