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Una vez leí que la vida es un empedrado de días por el que caminamos. A veces nos tropezamos y otras veces paseamos tranquilamente. Estoy de acuerdo. Pero siempre me ha dado la sensación de que se nos olvida pararnos a pensar en todas esas veces que corremos por encima de esos adoquines llamados días sin darnos tiempo a ver lo que pasa a nuestro alrededor. El paisaje, la brisa o la gente que camina a nuestro lado y a la que, en muchas ocasiones, acabamos obligando a correr también sin aliento para que pueda seguirnos el paso. Y yo digo… ¿por qué tanta prisa?

Los años tienen 365 días. Los meses 30 o 31. Las semanas 7. Eso es inmutable. ¿Tenemos mucha prisa por que pasen a nuestro alrededor? Pensadlo, a veces la vida transcurre a nuestro lado como si fuese una película a doble velocidad; el viaje alucinado de un adicto a las anfetaminas que se ha pasado de vueltas. Y no entendemos nada. Y no nos gusta. Y lo más importante… no nos hace felices.

Las rutinas tienen mucho que ver con ello. Sin darnos cuenta, vamos instaurando esos actos rutinarios que ordenan el día a día, pero pocas veces nos paramos a pensar en si nos hacen realmente felices. Por ser un acto instaurado en el tiempo, repitiéndose como el día de la marmota en aquella película de Billy Murray, no tiene por qué estar bien. Algunas rutinas nos amargan la existencia y otras, sencillamente, ni dan ni restan, pero molestan.

Y ¿a qué viene este rollazo? Pues mira, no sé. Me ha dado el momento zen de la semana. Viéndome venir, creo que dentro de un rato llevaré una toga naranja e iré con dos platillos pequeñitos cantando “hare hare, hare Krishna”. Bueno, también es porque creo a pies juntillas que con un poco de esfuerzo (porque siempre implica un trabajo acostumbrarnos a las cosas nuevas) podemos ir sembrando cositas que terminen por hacernos personas mucho más felices y por lo tanto más cuerdas. Ya sé que yo no demuestro mucha cordura en el día a día, pero es que me caí en la marmita de la estupidez supina de pequeña y… qué a gustito estoy yo aquí dentro, nadando en mis chorradas diarias.

El caso es que, aquí tenemos al verano. Sí, ese temido ami-enemigo que me obliga a dejarme ver con menos ropa de la que me gustaría. Y con él los bikinis, los helados (nunca he entendido que vayan juntos, ¡¡si son totalmente contrarios los unos a los otros!!), los hombros a lo cangrejo, el tinto de verano y… las vacaciones. ¡Qué bien!, dirán algunos. Pues resulta que durante las vacaciones hay muchas más separaciones y discusiones de pareja que el resto del año. Lo he leído no sé dónde; seguro que es el resultado del estudio de alguna universidad americana de nombre impronunciable. Pero tampoco estoy segura.

¿Y por qué? Pues es fácil. Durante el año, ese camino empedrado que caminamos junto a nuestras parejas, nos obliga a ir concentrándonos en otras cosas. Llegar a casa es algo así como una parada en boxes y estamos tan cansados que no nos apetece ni discutir. Eso y que como nos vemos menos, nos queremos más. A mí eso me pasa con mucha gente. Mi cariño hacia ellos crece exponencialmente cuanto más se alejan. En fin, a lo que iba.

Llegan las vacaciones y planeamos con el churri un viajecito, una escapada o quedarnos en casa chingando con el aire acondicionado a tope y la nevera llena de birra. Da igual, para el caso es lo mismo, porque de pronto, nos encontramos 24 horas al día con la otra persona. A veces es duro, más que nada porque estamos acostumbrados a compartir la jornada con mucha gente diferente y unas pocas horas con nuestra pareja. Y nos convertimos en gente sumamente irascibles, no lo neguéis. No digo que sea siempre, que conste, hablo de cosas más o menos (menos) puntuales.

Pues se me ha ocurrido que quizá haya algún truco para discutir menos esos días de asueto. ¿Cuáles?, se preguntarán algunos. Ahora os los digo. ¿Quién te crees tú para ir dando consejos?, se indignarán otros. Pues mira, no soy nadie, pero como me río mucho haciendo estas listas, aquí estoy.

1. Más música. Menos tele

Sin ir más lejos, me pasó el otro día. Mr. Coqueto volvió de trabajar y yo estaba en el salón haciendo unas cosas, con la tele apagada y música puesta. Sonaba Etta James, por cierto, que siempre me recuerda a Víctor y Valeria; la mayoría de vosotras a estas alturas ya sabrá por qué. Dejamos sonar la lista de Spotify hasta el final y volvimos a ponerla desde el principio mientras cenábamos. No hubo nada especial. Yo cené sandía fresquita y él verduritas, humus y algo de pan. Sin velas, sin vino. Pero nos reímos tantísimo juntos que a la hora de dormir, estábamos más enamorados que antes.

Dios, matadme, pronto vomitaré gatitos disfrazados de unicornio.

Pobre gato, por el amor de Dios. No debería reírme pero... Tenía que compartirlo con vosotr@s.

Pobre gato, por el amor de Dios. No debería reírme pero… Tenía que compartirlo con vosotr@s.

2. Perderse no es tan malo. Déjale con el mapa y sed felices

Si vais a ir de viaje a algún sitio que no conocéis y a él/ella le entra el ataquito de “quita, que yo sé” con el mapa… keep calm. No pasa nada. No tenéis horarios. Y si os termináis perdiendo (porque, seamos realistas, siempre terminamos perdiéndonos lleve quien lleve el puñetero mapa de los cojones al que odio con todo lo visceral que hay en mí) seguro que acabamos descubriendo algún rincón precioso que no esperábamos y donde podemos sentarnos a reponer fuerzas después de las quince círculos concéntricos que hemos caminado tratando de ir “un poquito más al norte”. Hacedme caso. Sé de lo que hablo. Así que… calma y buen humor. Es mejor reírse toda la vida de que se equivocó de calle al girar a la derecha, que pasarse dos horas caminando enfurruñados en una ciudad que no conoces.

“Venga, Elísabet, mi amor, que te llevo en moto, que sé el camino.” Y oye, casi mejor que se pierda.

“Venga, Elísabet, mi amor, que te llevo en moto, que sé el camino.” Y oye, casi mejor que se pierda.

3. Hacer más el amor (y follar más, ya que estamos)

No creo que haga falta más explicación, pero bueno, allá voy, que soy muy de decir obviedades. El caso es que… no hay que madrugar para ir a trabajar (madrugar para ir a un sitio chulo o para desayunar en la terraza cuando aún no haga calor, no, no es lo mismo que Mordor), se tiene tiempo y aunque haga calor y a ratos de pereza… es una de esas cosas que:

a)      Nos ponen de buen humor, seguramente porque te hace segregar endorfinas y todas esas cosas que suenan súper bien pero que nunca sé qué narices significan.
b)      Es una manera de puta madre de hacer algo de deporte entre helado y helado.
c)       Da gustito.
d)      Une lazos con tu pareja.
e)      Pene.

Eso último supongo que ya lo esperabais. No puedo luchar contra el pene. Es superior a mis fuerzas.

4. No es una carrera

Yo quiero con toda mi alma a Mr. Coqueto, pero casi todas las broncas que tenemos durante los viajes que hacemos son porque se hace dueño y señor del mapa va como si estuviéramos en Pekin Express y tuviéramos que superar una etapa o nos deportan atados como cochinillos. No sé. Va corriendo, agobiado porque “aún nos quedan por ver un montón de cosas”. Y no es que esté mal, que tengo que agradecerle haberme arrastrado (literalmente) por Tailandia (mientras yo lloriqueaba sin parar) para ver cosas a pesar del calor y la humedad. El viaje a Tailandia creo que merece un post entero para él; solo diré que lloré mucho. Y que estuve a punto de quemar unos leggins. Y que los elefantes tienen moquillo en las trompas.

Al grano, que me enrollo.

Yo creo que se puede (y se debe) llegar a un punto intermedio entre ver un montón de cosas y vivir las ciudades que se visitan. Porque da igual si dejas por ver un templo, una catedral o una puñetera calle, si al final te lo perdiste porque las horas volaron en aquella terraza tan cuca, en la que corría una brisa de muerte y donde os reísteis tanto. Voy a ponerme moñas, seguro que me perdonáis… pero los recuerdos al final se construyen con esos ingredientes: con olores, sabores, sonidos y unas buenas carcajadas, de las que te dejan agotado y feliz.

Veis... aquí me hubiera perdido (Milo, quedamos aquí, yo voy a buscarte en un rato)

Veis… aquí me hubiera perdido (Milo, quedamos aquí, yo voy a buscarte en un rato)

5. Leer

No es por decir, tiene su sentido. Leer, además de ser una actividad sanísima (yo me convenzo de que es un ejercicio mental y que, por lo tanto, cuenta como gimnasia) nos deja un momento de intimidad. Es relax, viajas sin moverte, te zambulles en la historia, vives las sensaciones de sus personajes y… estás contigo mismo. Creo que me repito, pero es sumamente importante dedicarse un momento a uno, sobre todo en vacaciones, respirando a fondo, sonriendo, encontrándonos con esas cositas que en el día a día no podemos hacer pero que nos hacen sumamente felices. Y da igual que sea el tercer tomo de En busca del tiempo perdido de Proust, un periódico, una revista o una novela gráfica. Lo que más rabia nos dé. Lo importante es ese acto casi onanista de sumergirse en algo con la única compañía de las palabras que resuenan en tu cabeza al leer.

Y viendo acercarse mis vacaciones, ya os diré. Voy a poner en práctica estos puntos… al menos tantos como pueda. ¡Igual a la vuelta se me ocurren más!

Enjoy, coquet@s!

Esta entrada tiene 17 comentarios
  1. Toda la razón del mundo Beta, aunque a veces no lo creamos pero son esas cosas las que nos llenan el día a día y más las vacaciones.
    Que lo paseis todas/os muy bien este verano y en vacas.
    Muchos bsos!!!

  2. No sé si será el calor que nos ralentiza pero el verano siempre nos impulsa a tomarnos la vida con calma y disfrutar cada momento. Me encanta tu lista de consejos y estoy deseando ponerlos en práctica ahora que las jornadas se reducen y las vacaciones están cerca, algunos los seguiré más a menudo (5 y 3e son mis favoritos 😉 Que disfrutes de NY y te traigas mucha inspiración.

  3. Jajajaja cuànta razòn llevas en todo!! Quitale el mapa a Mr Coqueto y a disfrutar jajaja aunque yo soy como èl eh mi marido es que le se sentaria en una terraza y alli se quedaria to el dia charlando (ya lo ha hecho) pero bueno yo como soy puro nervio y no puedo estar quieta eso me consume jajajaja Pasarlo muy bien en NY que os lo mereceis los dos!! Besazos reina!

  4. Que razón tienes!Siempre corriendo en vacaciones para ver más sitios…cuando en realidad,se puede disfrutar en una terracita!Me he reído mucho con tu post,como siempre!No dejes de hacerlo!

    1beso

  5. Pues si hija siiiii ….siempre acabam@s algo enfadados porque todo hay que decirlo yo … te entiendo pero soy mas como Mr Coqueto y lquiero andarlo todo y verlo todo …y la ultima escapada que hicimos a Barcelona acabe yo sola visitando la catedral del mar mientras mi Victor se tomaba unas cañitas en las Ramblas jajaja .Que disfruteis de NY y no te queda nada que zapatear ….

  6. Me rio un montón con tus ocurrencias…pero es que tienes razón en la mayoría de las cosas que dices…mis broncas con mi chico cuando vamos de vacaciones es porque si el conduce yo tengo que mirar el mapa o el gps y como me equivoque ya empezamos la fiesta….por eso me estresa tanto viajar con el en coche…aunque tambien lo disfruto porque lo martirizo con mi playlist churriminero del que me se todas las canciones……

  7. Me encanta este post, y qué de acuerdo estoy contigo, aunque yo soy más como Mr.Coqueto jeejeje…. siempre discutimos en vacaciones por supuesto, eso es una norma que hay que cumplir y ahora con una niña de casi 3 años todavía más. Pero pondré en práctica todos los puntos que has dicho porqué debemos de vivir más el dia a dia, que dia que pasa dia que no vuelve…

  8. Como siempre….que razón tienes !!!!! Aquí otra marinervio que va de vacaciones como si no hubiera un mañana. Tomo nota de tus consejos… me encantan tus post no lo dejes nunca
    P.d.: voy x la segunda vuelta del universo silvia….no lo puedo dejar. Gracias x hacerme tan feliz!

  9. hola Coqueta. me encantan los cpnsejos.porque lo que dices me ha pasado cuando tenia un alguien .lo que voy hacer prime es buscarme s mi coqueto y no a un alguien o alien que seria lo mismo. la verdad. y poner en practica tus consejos que me encantan.. besitos

  10. Me encantó el post… Leer y viajar, dos grandes placeres. Espero con ansias tus próximos libros, perdóname guapa pero ¡los leo demasiado rápido y siempre me quedo con ganas de más! ¿Podrás hacer que pierda la cabeza otra vez como con Victor y Gabriel? Seguro que sí…

  11. Pues habrá que poner en práctica esos puntos, sino todos sí algunos, jeje. Qué gracia con el Pekín Express, mi xulito (como yo lo llamo) no le gusta nada eso de perderse, se pone nervioso y yo de verlo a él más, así que…GPS y listo!! Oye, esperamos el post de Tailandia, ahora se va un compi de trabajo allí de viaje de novios. 😉

  12. El gato disfrazado de unicornio ma matao, jajajaja. Enhorabuena guapa, me encanta tener un post nuevo para leer, aparte de que me encanta como escribes, me lo paso genial, eres super cercana… estoy totalmente de acuerdo contigo. Gracias por todo, por cierto, soy una yonki de tus libros, voy por el de encontrando a Silvia y no quiero q se acabeeeee!!

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