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¿Escuchas reggeaton y te pones perraca? ¿Has olvidado la braga de cuello vuelto y te paseas por casa con encajes y muselinas casi invisibles? ¿Te da la sensación de que han soltado a un montón de tíos buenos por las calles que antes debían vivir en cautividad? ¿Se te ha escapado en voz alta alguna vez “pedazo cuerpo” al pasar junto a un policía? Si la respuesta a alguna de estas preguntas (o a todas) es afirmativa, no te asustes… tienes mucha vida.

Siempre he tenido la impresión de que por “a” o por “be” los hombres y las mujeres solemos ir a ritmos diferentes en la vida. De pequeños ellos piensan que las chicas dan asco y nosotras ya tenemos un par de novios, aunque ellos no sepan que lo son. En la universidad nosotras pensamos en amor y ellos en sexo. Y cuando llegamos a la treintena… cambian las tornas y somos nosotras las que tenemos ganas de fuegote puro mambo. Está claro que no se puede generalizar y que no será igual para todo el mundo, pero vengo viendo desde hace un tiempo que los treinta son algo así como el despertar sexual para muchas. Eso o estoy desesperada por buscar excusas que disculpen mi acoso a través de redes sociales a ciertos personajes famosos (véase las tres veces que le he pedido matrimonio a Milo Ventimiglia o cuando el pasado viernes pedí encarecidamente – a él, a Andrés Velencoso y a Harry Styles, para mi total vergüenza – que viniera a salvarme de un ascensor que no abría sus puertas)

¿Cuándo decís que vienen los GEOS a por mí?

¿Cuándo decís que vienen los GEOS a por mí?

El caso es que hablándolo con mis amigas, he llegado a la conclusión de que, mientras el despertar sexual de los hombres se da en la década de la veintena, nosotras vamos un poco a rebufo y no es hasta los treinta que no nos ponemos como la fragua de vulcano. Y aclaro… no busquéis explicaciones científicas en este post… ya sabéis que la seriedad y mis coquetadas no tienen una relación demasiado fluida. Pero juro que hay estudios (de los serios, no como las conclusiones que saco yo estando en pijama en casa) que confirman que la madurez sexual femenina, entendida como alcanzar una vida sexual feliz y completa, se da a partir de los treinta y cinco. Vale. Pene. Me quedan cuatro años para practicar. Ya se sabe… la práctica lleva a la perfección.

Dicho esto, por supuesto no voy a dejaros sin un listado de pruebas irrefutables (totalmente absurdas y de cosecha propia) que “respaldan” la hipótesis de que si estamos más sueltas que gabete (gracias reggeaton por esta expresión que enriquece nuestros léxicos) no es culpa de nuestras pérfidas y calentorras mentes, sino de un proceso hormonal que no podemos controlar. O algo así.

Conocimiento profundo del mundo del porno

¿Te asombrabas cuando, a los veinte, ellos sabían recitar el nombre de sus actrices porno preferidas? Bueno, quizá nunca lleguemos a imitar la retentiva masculina para memorizar tantos nombres de guerra, pero ya empezamos a saber lo que queremos. También en el porno. Empiezas jugueteando, consultando, curioseando y terminas en una discusión totalmente civilizada y seria, con tus amigas, defendiendo que Manuel Ferrara es mucho más guapo que James Deen, pero que este último es más sexy. Real. El tema de enamorarse platónicamente de un actor porno es grave, lo sé, pero no por eso es menos real. Casi todas mis amigas suspiran cuando escuchan el nombre de James Deen que, además de haber probado en el cine convencional, tiene su propia productora de cine X. Y es que, según una de mis amigas, cuyo nombre no voy a desvelar: “James Deen conquista por su versatilidad: igual escupe y llama puta que folla con cara de alcanzar un éxtasis teresiano.” No lo digo yo, que conste. Aunque estoy de acuerdo.

Manuel Ferrara, por su parte, conquista por ser un “fofisano” que posee el martillo de Thor, pero esa es otra cuestión.

La cosa es que, aceptémoslo: hay porno para todos los gustos y nosotras empezamos a saber el que nos va.

"¿Me llamabáis?"

“¿Me llamabáis?”

Abre tu mente y descubrirás…

Creo que ya lo he contado en alguna ocasión, pero una vez, en un botellón, escuché a una señorita hecha y derecha decir que el sexo oral era de putas. Así, tal cual. Unas amigas y yo nos santiguamos, del miedo que nos dio esa afirmación. Creímos que la chica en cuestión estaba endemoniada. ¿Cómo que de putas? Como escribía Goya en una de sus litografías… “El sueño de la razón produce monstruos”. Vamos… que estás loca del coñer si consideras que una técnica sexual te va a poner el cartel de zorra en la espalda. Nada puede ponértelo. El término puta viene siempre ligado a un intercambio económico. Joder, que me lío y me pongo a filosofar. Lo que quiero decir es que, a veces, no haber probado algo hace que se coloque automáticamente en la lista de “no, ni de coña”. Con la edad vas abriendo tu mente y lo que antes te parecía impensable, ahora es un must. Lo único importante aquí es que hagas lo que te apetezca, sin ceder a presiones de nadie. Si lo pruebas y no te gusta, adiós muy buenas. En resumen: con la edad abrimos nuestra mente a nuevas experiencias. Si te apetece probar cosas nuevas… escucha a tus sabias hormonas.

Hola, me gustan los yogurines

Venga, confiésalo: has mirado con ojos libidinosos a alguno de los One Direction y lo sabes. Y no pasa nada, chata, que son todos mayores de edad (ya me he preocupado yo por averiguarlo). Y si no son los 1D no pasa nada. Mírame a la cara y dime que nunca has pensado: “qué bomboncito” de un tío con edad de estar sacándose el carnet de conducir. Eso no quita que te sigan poniendo los tíos como un armario o los maduritos de sienes canosas. Ni que tengas una mente calentorra (que puede ser también, pero no es nada malo). Es, siguiendo mi hipótesis pseudo-ciéntifica-chorra, que ahora que estás alcanzando tu madurez sexual, te ponen cachorra los tíos con la potencia necesaria para satisfacerla. A los veinte puede que no aguanten mucho, pero tienen muchííííísima energía. Sólo hay que ver a Harry Styles en un escenario… bueno, nada, que me lío. Yogurines, sí gracias.

No os preocupéis, chicas, que tengo para todas...

No os preocupéis, chicas, que tengo para todas…

Dame más gasolina

Antes te comías una onza de chocolate y decías: “qué bien, qué gustiviri se queda una”. Ahora te quieres comer la tableta entera. Y… escúchame, shosho… que no hablo exactamente del chocolate. Hay cosas que no engordan que también apetecen más. No sé si será cuestión de un aumento en el riego sanguíneo de ciertas zonas o culpa de la cuenta de Instragram de Andrés Velencoso. Pero apetece más y no hay nada malo en ello. Es sano, te hace feliz, quema calorías y da gustito. ¿Dónde está el problema?

Si es que... no me digáis...

Si es que… no me digáis…

Amigos a pilas

En la despedida de soltera de una amiga mía, celebramos un tuppersex después de comer. Casi me sentó mal la tortilla de patata, lo juro. Y no porque sea una puritana que se asusta… es que aún recuerdo cómo temblaba la mesa cuando la encargada de ilustrarnos en el mundo del juguete erótico puso sobre la mesa a un tal “Nacho”.

Por aquel entonces nosotras teníamos veintipocos. Alguna ya tenía algún amigo a pilas escondido en el fondo de un cajón, pero casi todas nos inclinamos hacia los aceititos de masaje o cosas muy monas y pequeñitas que vibraban. ¿Sabéis quién compró cosas de las que metían miedo? Las que nos sacaban unos años. Ahora lo pienso y digo… míralas, qué listas. Y nosotras que si el aceite de chocolate olía muy bien… en fin. El amigo a pilas no falla, está siempre contigo y nunca dice que no le apetece. Si alguno aprende a dar masajes en la espalda e ir al Mercadona a comprar… que tiemble el futuro de la humanidad.

Así que… bienvenido seas, despertar sexual. Sea por el motivo que sea.

This Post Has 20 Comments

  1. Jajajaja Dios eres genial, todos tus posts lo son, no he podido parar de reír, tienes toda la razón jajaja. Deseando leer otro post jajaja besos desde Sevilla

  2. Y yo que me meo de la risa porque para los 35 me quedan 17 pues anda q no me queda tiempo para practicar no vaya a ser…
    Lo que mas me preocupa es que yo huya buscando a gente de tu edad y tú busques de la mía..

  3. Eres como el bitter kas “única”.Con eso te darás cuenta que tengo dos mas de cuarenta.Todo llega para reafirmar tu tesis y decirte que si cariño que pasado los treitantos el sexo es que te cagas,no quiere decir que antes no fuese bueno,para nada,pero no se es más intenso mucho más satisfactorio y muchissimo más desinhibido.Alcanzas la madurez con tu pareja,tus hijos si los has tenido te han ocupado la treintena y te sentias más madre que mujer.Pero eso se acabo,ahora los niños se quedan en casa de amigos a dormir y tu con la experiencia que te ha dado la vida te agencias de una botellita de buen vino,un trocito de queso y cualquier cosilla que tengas por ahí y pasamos un noche que ya me hubiese gustado a mi saber lo que se ahora cuando tenía veinte años.

    1. tienes razón Ángela. yo ya tengo 55, me han encantado los libros de Elísabet y con mi pareja me lo paso que no veas, y todo por la madurez que vas adquiriendo.
      De todas maneras las historias te las creas tu misma….y si tienes imaginación……

  4. Gracias guapa por hacerme ver que no soy una salidilla….ya estaba yo preocupada, pero tienes razón, a partir de los 30 el chip cambia y solo tienes ganas de mandanga. En mi caso llevo con mi marido desde los 16 años y la de veces y veces que pienso ¿antes disfrutaba tanto? ¿por que cada vez disfruto mas? ¿antes era igual y ahora lo vivo mas? no se, la verdad, pero lo cierto es que estoy disfrutando un montón de esta etapa de mandanga dia y noche. jajajaja.
    Me encanta tu forma de pensar y de expresarte, me parto contigo Beta Coqueta. 😉

  5. jajajaja. Tu has visto la foto que ha puesto hoy el señorito Andres Velencoso???? me he acordado de ti, porque digo OMH, si enseña más… me lo como! Digo,… Beta se lo come 😉 Gracias por hacernos reir!! Mua

  6. Brutal, me encanta como escribes, y siiiiiiii!!! me he sentido identificada en algún que otro comentario, jajajajajajajajajajajajajja, eres genial. Muchos besos 🙂

  7. Quiero decir GRACIAS, estoy en esa edad y juro que me pasa toooodo lo que has comentado. Mi cuñada sabe lo de los yogurines (por cierto, el domingo hablábamos de esto) y no me mira mal, la adoro (es la hermana de mi marido). Reitero, gracias, tus posts me encantan pero tus libros me chiflan. Mordiendome las uñas estoy esperando tu nueva publicación. Yo mientras tanto seguiré on fire!

  8. Que el sexo oral te convierte en puta, iensa aquella señorita… pues imagínate lo que piensan a este lado del cromosoma Y de meterte algo por el culo…

    Efectivamente hay que abrir muchas mentes y que vivan los despertares sexuales.

  9. Beta gracias por llenarnos los días de muchas sonrisas; no tengo amigas para hablar de esos temas (que triste), todas son muy mojigatas; pero definitivamente me siento identificada con muchas cosas que dices. Aún no he pasado por los 30, espero entrenarme mucho para disfrutarlos como se debe.
    Yo también busqué a los actores porno jajajjajaj, ni modo, es nuestro deber documentarnos.

    Saludos desde Medellín (Colombia).

  10. Que cierto todo! No paré de reir
    “Manuel Ferrara y su martillo…” jaja
    Y por aqui a los “Yogurinis” solemos decirles al pasar “Que futuro tenes nene”

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