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Podría usar este título para hablar de muchas cosas y lo cierto es que no desecho la posibilidad de que me sirva en un futuro para algo completamente distinto. Sin embargo, en esta ocasión, voy a dedicar este post a un consejo que mi hermana y mi madre me dieron hace mucho tiempo y que, conforme he ido cumpliendo años, he visto más y más útil. Ahora lo sigo a pies juntillas. No es uno de esos consejos
que te cambia la vida en el sentido más metafísico de la expresión. Es más bien una manera de invertir correctamente en ti misma.

Muchas veces, intentando ahorrar, gastamos más dinero de la cuenta en productos que no terminan de satisfacernos, duran un pedo de colibrí o terminan saliendo caros por provocar algún que otro incidente.

Ya sabéis que soy defensora de comprar la tendencia lo más barato posible porque, total, pasará de moda, pero tengo que dar la razón a mi hermana y mi madre: hay cosas en las que uno debe invertir, en las que no debería dolernos gastar más dinero. Son ese tipo de prendas/productos en los que nunca te arrepentirás de haber metido un dinerito de más porque o el “beneficio” es mucho mayor que la inversión o duran toda la vida. ¿Cuáles son? ¡¡¡¿Cuáles son?!!! Esto depende un poco de las necesidades de cada una, de su estilo de vida, de sus gustos… pero como aquí estamos entre amigas, comparto mi lista, ¿te parece?.

BLUSA BLANCA

Llevo años detrás de la blusa blanca perfecta. Un poco entallada, pero no demasiado, sin elástico, blanco impoluto, sin tendencia, clásica, de las que no pasará de moda.

Hace años tuve en la mano una prenda así, de Carolina Herrera, que no compré porque, sinceramente, no tenía ni un duro. No me arrepiento, porque en aquel momento no podía hacerme con ella, pero desde entonces, la busco incesante cada periodo de rebajas. La encontraré. Será mía. ¿Por qué? Pues porque con un vaquero, cinturón marrón, bailarinas doradas y un bolso también marrón, estás perfecta para cualquier cita. Porque con un traje (de cualquier color) y un pequeño complemento, es elegante. Porque puedes ponerla con falda, con pantalón, debajo de un jersey de ochos de gris humo, con un pichi de cuero, con esa falda de lentejuelas con lo que todo lo demás parece too much…

AMERICANA NEGRA

Una americana negra puede sacarte de cualquier apuro, lo digo de verdad. Con vaqueros y camiseta, con vestido formal, con minivestido, con lentejuelas, seda, cuero, algodón… da igual. La americana es todo terreno, hace amigos enseguida, te hace sentir segura (¡y guapa!) y nunca pasa de moda. Si tienes la oportunidad de comprar una que resista a los años, atemporal y que te quede bien… no te lo pienses, porque vas a amortizar su precio con creces.

ZAPATOS NEGROS DE TACÓN

De piel, máximo 8 cm de tacón, a poder ser con puntera ni muy redonda ni muy en punta ni muy nada. Sin adornos.
Sé que son un caprichazo, pero tengo mis preferidos. El zapato de mi vida siempre será el modelo Romy de Jimmy Choo que, además de en diferentes acabados de piel y colores, está disponible también con diferentes alturas de tacón.

Jimmy Choo ROMY 85

GAFAS DE SOL

La elección de unas buenas gafas de sol es complicado porque va más ligado a las modas aún que algunas de las prendas más icónicas de nuestros armarios. No es como comprar una camisa blanca. Cada año, las tendencias cambian casi por completo los modelos. ¿Cómo escogerlas? Mi opinión es que lo perfecto sería tener dos: unas más sport y unas más “classy”. Por ejemplo, unas Rayban Wayfarer clásicas.

Ray-Ban ORIGINAL WAYFARER CLASSIC

Y unas GRANDES. Y cuando digo GRANDES me refiero a “cuando me pongo las gafas de sol, parte de mis pómulos desaparecen debajo de ellas”. Sé que es tendencia también, pero es una tendencia que suele volver siempre… SIEMPRE.

Saint Laurent BOLD 1

BOLSO SERIO

Aquí hay un problema. Bolso, vale, pero… ¿para qué? ¿De fiesta, un shopping, para ir a trabajar? ¿Qué capacidad debe tener? ¿Qué voy a meter en él? Lo mejor es buscar uno que sea lo más versátil posible, pero es poco probable que encontremos uno que sirva para todo. De fiesta o para un evento importante, no necesitas el mismo tipo de bolso que para ir a trabajar, por ejemplo.
En mi humilde opinión, hay que invertir en un bolso bueno de tamaño más o menos medio/grande. Uno que vaya a servirnos para ir de viaje, para una reunión, para quedar a comer con tu suegra o para meter la cabeza en él y llorar salvajemente si te ha dejado tu chico.
Aquí, para gustos los colores. Y precios, por cierto. No es lo mismo un 2.55 de Chanel (prepara unos 6.000 euros para el tamaño mediano), que un Coach (marca americana buenísima, que te va a durar toda la vida, pero cuyo precio ronda los 500 euros para el tamaño mediano) que uno de una marca no reconocida. Al final, lo importante es que cumpla con su función, con tus expectativas y que sientas que con él, al fin del mundo:

Que tenga capacidad para llevar las cosas que siempre llevas contigo.
Que sea elegante, pero que no avieje.
Lo más atemporal posible.
Del color que más te combine con toda tu ropa. Mi propuesta: marrón o negro.
Cómodo: pruébatelo lleno; el asa no debe molestarte.
Bueno, bonito y barato. Tienes que darle uso. No queremos un bolso que nos dé miedo hasta tocar porque nos ha costado el equivalente a un piso en la Castellana.

NECESER BÁSICO

Y no hablo del continente, sino del contenido. Hazte con unos productos básicos para el día a día (si te maquillas diariamente, claro), buenos, que cuiden tu piel, que tengan garantías y que te hagan sentir bien:

Unas cuantas brochas (las de Sephora no están mal, pero mis preferidas son las de Zoeva, de venta en Maquillalia.com): dos para aplicar las sombras, una para el colorete, otra para los polvos y una buena esponja para el fondo de maquillaje, por ejemplo.
Fondo de maquillaje. Para gustos colores… y pieles. A mí me encanta como efecto muy natural, la BB Cream de Urban Decay; para un efecto más cubriente, la de Fenty y para cuando voy más pintada que una puerta, Double Wear, de Estée Lauder.
Polvos sueltos traslúcidos. Mega fan de los de Urban Decay.
Una paleta de sombras básicas, a poder ser de tonos neutros, que quedan bien a todos los tipos de pieles. Mi preferida, una de las pequeñitas de Urban Decay también que, por cierto, me enteré hace poco que usa todo productos naturales en la composición de sus sombras de ojos. Son de las pocas que no me dan alergia.
Colorete precioso. De los efecto rubor, que hace que parezcas recién besada por el hombre de tu vida. Si tuviera que escoger solo uno en esta vida, sería Orgasm de Nars (en cualquiera de sus formatos).

TU PIEL

Mira, a que esto no lo esperabas. Bueno, no se puede guardar en un armario y naces con ella puesta, pero… solo tenemos una y nos tiene que durar toda la vida.

Si la cuidamos, además, es bastante agradecida.

Soporta el frío, el calor, el viento, la polución, el maquillaje… es capaz de hacernos sentir, nos protege. ¿Por qué no prestarle atención?

1. Hazte con un buen sistema de limpieza.

a. Desmaquillante, jabón y tónico en función a las necesidades de tu piel. Si tienes la piel seca como yo, como desmaquillante te recomiendo el agua micelar de Evoluderm que, además de híper hidratante y súper efectiva para eliminar el maquillaje, es baratísima.

b. Tanto el jabón como el tónico que uso después del agua micelar, son de Shiseido, de la línea Benefiance. Os dejo por aquí el link de compra del jabón en Primor, donde lo tienen muy bien de precio: (el tónico no lo encuentro en esta web).

2. No descuides la hidratación, aunque tengas la piel mixta o grasa.

Hay cremas para todo tipo de pieles y todas necesitan hidratarse. Marcas en las que, personalmente, confío: Clarins, Biotherm, Shiseido, Dr. Jart+, Erborian o Origins (estas tres últimas, a la venta en Sephora) entre otras.

3. Mascarilla.

De vez en cuando, la piel agradece una sesión casera de mimos. Hay mascarillas para usar en casa de todas las texturas y precios. La cosmética coreana tiene una oferta enorme que se adecua, además, a las necesidades de cada piel. En primor tienen 10.000 y a unos precios que… facilitan que pruebes cuántas quieras para dar con la tuya.
Para algo un poco más inmediato, Dior tiene una mascarilla “efecto belleza” que se aplica con el rostro seco, se frota con suavidad hasta que adquiera un color blanco y se retira en solo un minuto con agua (a poder ser muy fría). Es una maravilla. Creo que ya la he recomendado en algún otro post, pero aquí la dejo de nuevo.

4. Limpieza profunda.

Nosotros podemos hacer en casa hasta donde podemos hacer, pero cada 3-6 meses (como mucho), deberíamos acudir a un centro de estética (de confianza) donde nos hagan una limpieza facial. No es un capricho; tu piel necesita limpiarse en profundidad cada equis tiempo y en casa es muy complicado. Si estás en Madrid, mi recomendación es Dulce Respiro (esto no es publicidad encubierta), porque trabajan con las mejores marcas, sus precios son megacompetitivos y da mucha alegría ver que dos chicas jóvenes que se animaron a emprender, llevan su centro con ese amor y cariño.

5. No te olvides del resto del cuerpo.

Evidentemente, el rostro es lo que más sufre las inclemencias del tiempo porque está expuesto siempre, en verano y en invierno, nieve o haga mucho sol. Pero el resto del cuerpo también debe exfoliarse e hidratarse. Aquí, para gustos los colores. Yo me exfolio una vez a la semana, pero no soy nada fiel con el producto: lo voy cambiando. Este me gusta especialmente.

Después me hidrato con una crema corporal de Rituals o de Clarins. ¡Ah! Y no nos olvidemos de las manos y los pies. Hay unas mascarillas maravillosas en Sephora. Para mí, los domingos, son el DÍA de hidratarse. Me tendríais que ver.

HERRAMIENTA DE TRABAJO

¿En qué trabajas? ¿Necesitas un ordenador portátil para ejercer tu profesión? ¿Unas zapatillas muy cómodas? ¿Unas tarjetas de visita que digan mucho con poco? ¿Una página web pintona, ordenada, intuitiva y bien posicionada? ¿Un Apple Watch que te mantenga al día de todo constantemente? Bueno. Invierte en ello. Es para ti, para que trabajes más cómoda, mejor; es para optimizar tu tiempo, el recurso más valioso. Es para ser un poquito más feliz.

En mi caso, mi inversión fue el ordenador portátil desde el que estoy escribiendo esto (un MacBook Air que compré hace cuatro años, compañero fiel que no me ha dado ningún problema durante este tiempo), pero también tengo el capricho de usar unas preciosas Moleskine negras para llevarme el trabajo a todas partes.

CLASES DE YOGA

O de lo que tú quieras. Para mí, son las clases de yoga. Soy menos fiel de lo que me gustaría, pero después de una sesión, estoy como nueva. En las épocas en las que el trabajo se complica, estoy muchos días fuera de casa viajando y no puedo acercarme al gimnasio, pienso que es un gasto innecesario, que debería desapuntarme pero… el día que puedo ir. Ese vale la pena por todas las dudas, los estreses y hasta las agujetas que tendré el día siguiente. Un poco de algo que te haga desconectar, que te haga moverte, llámalo yoga, zumba, spinning, body balance, power walking, gimnasia rítmica o lo que quieras. Pero algo que te saque de casa, te obligue a retorcerte, buscar el límite de tu cuerpo… es bien, porque equilibra la mente.

TU AUTOESTIMA

Ojo. En la autoestima también hay que invertir. ¿Cómo? Bueno, abriendo la huchita del “play”. ¿Qué es esto? Bueno, yo siempre pienso que ese dicho “work hard, play hard” es de lo más acertado. Así que, trabajo duro y, en compensación, cuando toca divertirse, me divierto duro también. 😛
Así que soy ferviente defensora de darse caprichos que nos hacen sentir bien. Ir a comer con la única compañía de un libro, darse un masaje, tomar un café en una terraza con la calma (aunque haya ropa por planchar), “perder” una hora maquillándose con toda la ceremonia, comprarse una revista de moda y marcar qué tendencias te gustan y cuáles no, darte un baño con espuma, abrir una botella de vino para ti sola, comprarte ese conjunto de ropa interior con el que vas a sentirte invencible, unas vacaciones, comerte una onza de chocolate porque sí,
arreglarte para estar en casa, dibujar en un cuaderno, escribir un diario… escoge la que quieras e invierte sin miedo tu tiempo ahí, porque si no invertimos en nosotras mismas… ¿en qué vale la pena hacerlo?

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